Eslabones

862644520.img Los años se me van pasando, te digo que me hubiera encantado quedarme estancado en el tiempo hace unos dos años, me miras y sé que estás pensando que lo digo porque hace un par de años no te conocía y sentís que mi sentencia obedece a que pienso que lo nuestro, y el haberte conocido fue un error. Miro al suelo.
Miro al suelo porque no sé como diferenciar entre lo que veo enfrente de mí, y lo que esta detrás, es como si fueras un pulpo del pasado y tus tentáculos absurdamente gigantes alcanzan mi presente y enmarañan mi futuro. Lloro.
Lloro y mis lágrimas están cansadas ya de recorrer el mismo sendero siempre, el mismo río, como una sopa de letras malvadas que me ahoga y al ordenar las letras sólo forman tu nombre. Lanzas un suspiro.
Lanzas un suspiro que recorre toda la habitación, se mezcla con el oxigeno y hace que respirar se vuelva un trabajo pesado, sé que piensas que las cosas no son como deberían ser, que también sientes el pesar, porque el amor no evolucionó como queríamos, porque aparentemente sólo fuimos una broma del destino. ¿Cómo serán los fantasmas?
¿Cómo serán los fantasmas? Me pregunto mientras veo como la calma me abandona, como serán esas voces que te hablan cuando mi voz es lejana, como serán esos brazos y de que estarán hechas las palabras de esas bocas, que atrapan tu cercanía y sin embargo no te roban del todo de mis dominios. Veo mis manos.
Veo mis manos y me da miedo que alguien intente leerme la suerte, tengo líneas tan fracturadas, no quiero saber a que responde; nunca he sido supersticioso, me recuerdo a mí mismo, por un momento parece que lo he olvidado. Te digo que ya no importa.
Te digo que ya no importa, y lo único cierto es que todo es tan importante más que nunca, que ahora me pregunto ¿por qué? a pesar del tiempo y la distancia, no terminas de irte, es como si tu aura fuera un espectro millones de veces más grande que tú y se ha quedado en todos lados, por su inmensidad, y entonces de pronto siento el miedo de que una presencia extraña me acaricia la espalda y me invade la nostalgia. Pienso en ti.
Pienso en ti, y en lo que pensaras de mis palabras ¿a qué te sonaran? A sonidos sucesivos y compulsivos que nacen de un ente enloquecido, que ha perdido la mesura y las buenas costumbres, que habla porque tiene miedo a quedarse callado y en el silencio olvidarse de su propia existencia. Veo al cielo.
Veo al cielo y de pronto empiezo a sentirme como en un juego mecánico que me pone de cabeza y empiezo a sentir el pavor de caerme y de destrozarme en pedazos en cuanto toque el suelo, la tierra es el juego mecánico, la gravedad el cinturón, y el cielo el asfalto, un asfalto que en este caso es abismal, inmenso, es una caída que me dejaría flotando en el universo como una partícula minúscula e insignificante, mis gritos serían eternos y las galaxias conocerían mis lamentos, el cielo no esta arriba, pienso, esta abajo y es un abismo infernal al que temo caer. Tengo miedo.
Tengo miedo, porque la vida me parece tan absurda y el vértigo detrás del puente, la anestesia definitiva de una sobredosis de pastillas, la sangre acompasada saliendo de las venas de las manos me parecen atractivas, y aún así quiero abrir los ojos, y me da escalofrío cuando me doy cuenta que soy yo y qué es mi mente la que esta infestada de pensamientos retorcidos. Levantas una ceja.
Levantas una ceja y adivino que quieres escapar de mi presencia, pero que en el fondo sabes que estamos conectados, que mi dolor no puede pasar desapercibido a tus sensaciones, y que cuando estoy muriendo de deseo, tú sientes el fuego. Existen los mundos paralelos.
Existen los mundos paralelos, me cuentas que dice la teoría, y yo sé que tú tal cual yo, quieres creerlo, porque no es justo que con tanto amor encima vivamos tan separados, tan distantes, con caminos tan distintos, en algún lugar del universo tenemos que estar juntos, tienes que sentir las caricias que te pertenecen y que por ahora parecen morir, irremediablemente, a cada instante sin que conozcan tu piel, sin que sepan si quiera que por ti existen. Hace frío.
Hace frío, en esta época del año más que en cualquier otra, y yo no quiero reflejarlo, yo no quiero ser recipiente de ese frío que congela los huesos, pero no sé como evitarlo, entonces me convierto en una victima que cuando habla el aliento mismo parece quedarse congelado en el espacio, y el frío propicia ciertas situaciones que no tienen nada que ver con el corazón pero sí con el cuerpo, y que no te cuento porque se que te haría daño. No ha sido un error.
No ha sido un error, me repito compulsivamente, el error sería negar que los días tienen noches, y que tu cuerpo guarda mis células muertas, porque la única razón para negar lo innegable es para rendir culto a la burocracia, y tú y yo, la odiamos. Sigue su camino el tiempo.
Sigue su camino el tiempo, llevándose consigo mis sueños pálidos y confundidos, con crisis existenciales y lágrimas más amargas que el sabor mismo, sigo quitándole pétalos a la margarita eterna en la que se ha convertido tu recuerdo, deshojo uno a uno el árbol de nuestros encuentros, de aquel frío invierno que se llevó tu amor, justo cuando la primavera nació. Busco olvidarte.
Busco olvidarte y los eslabones de mi vida me conducen a ti, y entonces la voz se me va haciendo eterna con murmullos suaves que no logro controlar y mueren entre lágrimas, que te lloran una vez más, buscando acariciarte, porque al final de cuentas, lo único que busco y pretendo es acariciarte
LuCa

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