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Tanta y tanto!





Ya es hora






Una talla más de dignidad...




Qué diferencia existe?

Que facil resulta a veces escribir la palabra amor, y qué dificil es saber a ciencia cierta qué es estar enamorado.

Me quieres? Si. Me amas? Si. Y como lo sabes? Lo sé.

Qué diferencia existe entre querer a una persona y amarla? El sentimiento es mayor en la segunda, pero sigo pensando que sí se puede dar un mismo beso por segunda vez, porque el amor siempre tiene fecha de caducidad.

Jamás se puede amar a una persona con la misma intensidad de los primeros meses de forma eterna.

Donde hubo amor, siempre acabará habiendo solo cariño. La pasión se esfuma con los años.

Sería correcto entonces decir que querer y amar es lo mismo?

Amor es:

De repente recibo un mensaje:
- ¡Hola! Para ti ¿qué es el amor?
Le pregunté:
- Siempre eres tan intensa
Contestó:
- Perdón, es que tengo un ataque de inspiración.

Sin saber que al que inspiraba era a mi, luego de estar enamorado (otra vez) en una relación fugaz, esa pregunta revolvió todo mi interior y  me pregunté: ¿Para mi qué es el amor? y esto fue lo que respondí:


Para iniciar creo que pocos sabemos amar 
y creo que el amor es absoluto, no hay amor a medias.
El amor es entrega definitivamente.
El amor es dolor y sufrimiento (a tratar).
El amor es pasión.
Algo que recién descubrí es que el amor es admiración y para mi lo que eso encierra es inmenso.
El amor son pruebas, el amor es interés y celos también.
El amor es renuncia y una riña interna, es acompañar y descubrir juntos.
El amor es crecimiento, el amor es uno en el otro aunque el otro no esté en el uno.
Sabes? El amor es descubrir los límites del otro y transformarlos...
El amor es verte a los ojos y saber que piensas o que quieres, tocar tus manos y sentir tu palpitación.
Podría seguir, pero se que ustedes, que si saben amar, sabrán mejor que yo, lo que es el amor.


- LuCa

(Gracias por la compañía nocturna Jenny Soul)

Siento


Siento tu corazón latiendo agitadamente,
palideciendo ante la incertidumbre,
golpeando tu pecho como si lo desconociera,
derramando más sangre que siempre,
más angustia que nunca.

Siento tu respiración pausada
perdiéndose en un suspiro eterno,
en un temor de ultratumba.

El mundo de nuevo es asco.
La fé de nuevo es utopía,
la mirada clara de nuevo es espejismo.
Siento tus ojos quebrados,
la bruma cubriéndolo todo,
Siento tus manos temblorosas
buscando razones para no sucumbir
ante el libro del desasosiego.

Siento tu pena deslizándose
maquiavélicamente sobre tu cuerpo
como un escalofrío intenso provocado por Hades.
Tiemblo, para tus labios pronunciar ese nombre,
es como si pronunciaras el mío.

Siento como voy desfigurándome entre tus manos,
siento como voy haciéndome polvo,
perdiendo densidad. La nada.
Un lamento es mi suspiro.

Siento como van rodando los pedazos de la verdad,
siento mis palabras huecas retumbando como golpes sobre madera apolillada.

Siento tus ojos observándome
mientras el miedo pone su brazo alrededor de mi cuello,
siento que hay días en los que se nace muerto,
siento que ahora te hablo desde algo que no es mi cuerpo.


Autor: Lucía Ochoa-Figueroa

Mis memorias del subsuelo (Aludiendo a Dostoievski)

Regularmente utilizo el metro de Madrid, ahí coincido con centenares de rostros anónimos que se movilizan por la entrañas de la capital española, recorren pasillos, suben y bajan escaleras, caminan con premura, buscan salidas, observan mapas, se muestran abstraídos, pero quienes más captan mi atención son las personas, que al igual que yo, llevan un libro entre sus manos y van sumergidas en el mundo literario que se devela ante sus pupilas. Es verdad que España no es precisamente un país de lectores, y que la literatura aquí también forma parte de una subcultura de proscritos, apasionados por el arte y el mundo de las letras, y que muchos de los libros que la gente va leyendo son pseudo-literatura, pero comparado con otros países, como Guatemala, la diferencia es abismal, y bajo esa comparación el hecho de que me encuentre con una cantidad considerable de ojos atrapados en las letras, independientemente de lo que leen, resulta reconfortante. Dadas las circunstancias audiovisuales en las que transcurre el mundo, la literatura enfrenta nuevos desafíos, cada vez hay más personas pasando más horas viendo televisión y menos leyendo libros, esto tristemente responde al hecho de que vivimos en sociedades acomodadas en lo automático, lo cual alegrará a los nuevos proyectos de la domótica pero no a los apasionados de la literatura. Vivimos en la época de la papilla: la gente está muy deslumbrada y acostumbrada a los controles remotos, al horno microondas, a la comida instantánea, a perder veinte libras en dos días, a visitar quince países en diez, a aprender un idioma en tan sólo un mes, y lo que está por venir: ventanas que se abren con un chasquido de dedos o que se oscurecen o aclaran con tan sólo tocar el cristal (evitando el uso de cortinas o persianas), autos que se conducen solos, etc. Pareciera que todo es cuestión de acortar el tiempo y minimizar al máximo, sino eliminar en su totalidad, el esfuerzo de cualquier proceso. La literatura, en cambio, siempre requerirá esfuerzo y tiempo, por ello, disfruto tanto los lapsos en el subsuelo porque ahí parece como si el tiempo se estancara por el rato en que la gente va de un destino a otro y les es posible leer. En las salidas, al terminar de subir las gradas, cuando empieza a verse la calle, lo coches, la vida, veo como se van cerrando los libros y la gente pareciera volver a la realidad, a esa realidad que por un momento fue poesía y me invade la nostalgia.

Autor: Lucia Ochoa-Figueroa

Eslabones

862644520.img Los años se me van pasando, te digo que me hubiera encantado quedarme estancado en el tiempo hace unos dos años, me miras y sé que estás pensando que lo digo porque hace un par de años no te conocía y sentís que mi sentencia obedece a que pienso que lo nuestro, y el haberte conocido fue un error. Miro al suelo.
Miro al suelo porque no sé como diferenciar entre lo que veo enfrente de mí, y lo que esta detrás, es como si fueras un pulpo del pasado y tus tentáculos absurdamente gigantes alcanzan mi presente y enmarañan mi futuro. Lloro.
Lloro y mis lágrimas están cansadas ya de recorrer el mismo sendero siempre, el mismo río, como una sopa de letras malvadas que me ahoga y al ordenar las letras sólo forman tu nombre. Lanzas un suspiro.
Lanzas un suspiro que recorre toda la habitación, se mezcla con el oxigeno y hace que respirar se vuelva un trabajo pesado, sé que piensas que las cosas no son como deberían ser, que también sientes el pesar, porque el amor no evolucionó como queríamos, porque aparentemente sólo fuimos una broma del destino. ¿Cómo serán los fantasmas?
¿Cómo serán los fantasmas? Me pregunto mientras veo como la calma me abandona, como serán esas voces que te hablan cuando mi voz es lejana, como serán esos brazos y de que estarán hechas las palabras de esas bocas, que atrapan tu cercanía y sin embargo no te roban del todo de mis dominios. Veo mis manos.
Veo mis manos y me da miedo que alguien intente leerme la suerte, tengo líneas tan fracturadas, no quiero saber a que responde; nunca he sido supersticioso, me recuerdo a mí mismo, por un momento parece que lo he olvidado. Te digo que ya no importa.
Te digo que ya no importa, y lo único cierto es que todo es tan importante más que nunca, que ahora me pregunto ¿por qué? a pesar del tiempo y la distancia, no terminas de irte, es como si tu aura fuera un espectro millones de veces más grande que tú y se ha quedado en todos lados, por su inmensidad, y entonces de pronto siento el miedo de que una presencia extraña me acaricia la espalda y me invade la nostalgia. Pienso en ti.
Pienso en ti, y en lo que pensaras de mis palabras ¿a qué te sonaran? A sonidos sucesivos y compulsivos que nacen de un ente enloquecido, que ha perdido la mesura y las buenas costumbres, que habla porque tiene miedo a quedarse callado y en el silencio olvidarse de su propia existencia. Veo al cielo.
Veo al cielo y de pronto empiezo a sentirme como en un juego mecánico que me pone de cabeza y empiezo a sentir el pavor de caerme y de destrozarme en pedazos en cuanto toque el suelo, la tierra es el juego mecánico, la gravedad el cinturón, y el cielo el asfalto, un asfalto que en este caso es abismal, inmenso, es una caída que me dejaría flotando en el universo como una partícula minúscula e insignificante, mis gritos serían eternos y las galaxias conocerían mis lamentos, el cielo no esta arriba, pienso, esta abajo y es un abismo infernal al que temo caer. Tengo miedo.
Tengo miedo, porque la vida me parece tan absurda y el vértigo detrás del puente, la anestesia definitiva de una sobredosis de pastillas, la sangre acompasada saliendo de las venas de las manos me parecen atractivas, y aún así quiero abrir los ojos, y me da escalofrío cuando me doy cuenta que soy yo y qué es mi mente la que esta infestada de pensamientos retorcidos. Levantas una ceja.
Levantas una ceja y adivino que quieres escapar de mi presencia, pero que en el fondo sabes que estamos conectados, que mi dolor no puede pasar desapercibido a tus sensaciones, y que cuando estoy muriendo de deseo, tú sientes el fuego. Existen los mundos paralelos.
Existen los mundos paralelos, me cuentas que dice la teoría, y yo sé que tú tal cual yo, quieres creerlo, porque no es justo que con tanto amor encima vivamos tan separados, tan distantes, con caminos tan distintos, en algún lugar del universo tenemos que estar juntos, tienes que sentir las caricias que te pertenecen y que por ahora parecen morir, irremediablemente, a cada instante sin que conozcan tu piel, sin que sepan si quiera que por ti existen. Hace frío.
Hace frío, en esta época del año más que en cualquier otra, y yo no quiero reflejarlo, yo no quiero ser recipiente de ese frío que congela los huesos, pero no sé como evitarlo, entonces me convierto en una victima que cuando habla el aliento mismo parece quedarse congelado en el espacio, y el frío propicia ciertas situaciones que no tienen nada que ver con el corazón pero sí con el cuerpo, y que no te cuento porque se que te haría daño. No ha sido un error.
No ha sido un error, me repito compulsivamente, el error sería negar que los días tienen noches, y que tu cuerpo guarda mis células muertas, porque la única razón para negar lo innegable es para rendir culto a la burocracia, y tú y yo, la odiamos. Sigue su camino el tiempo.
Sigue su camino el tiempo, llevándose consigo mis sueños pálidos y confundidos, con crisis existenciales y lágrimas más amargas que el sabor mismo, sigo quitándole pétalos a la margarita eterna en la que se ha convertido tu recuerdo, deshojo uno a uno el árbol de nuestros encuentros, de aquel frío invierno que se llevó tu amor, justo cuando la primavera nació. Busco olvidarte.
Busco olvidarte y los eslabones de mi vida me conducen a ti, y entonces la voz se me va haciendo eterna con murmullos suaves que no logro controlar y mueren entre lágrimas, que te lloran una vez más, buscando acariciarte, porque al final de cuentas, lo único que busco y pretendo es acariciarte
LuCa

Amo el amor!!!

Soy fiel amante, apasionado en la cama, guardián de mi pareja, protector de la diosa que conmigo habite, “pygmalion” en donde tú flaquees, custodio de tus anhelos, consejero de tus cuitas, cariñoso en la tristeza, fuerte junto a tí en la adversidad y fiel hasta el último suspiro. ¿Te parece poco?

Amo el amor y la cultura es mi manantial. El cine, el teatro, la televisión, los libros y la música son mi patrimonio y mi genio. Una dilatada cultura y un refinado gusto que pongo a tu servicio.

Ensalzo la elegancia en el vestir y en el vivir. Y estoy tan orgulloso de mi talento como de mi talante.

Amo la belleza y enaltezco lo bello; la vulgaridad se la cedo a los demás. La clase no se adquiere: se nace con ella. Y este blasón va congénito conmigo.

Soy objeto de miradas furtivas allí por donde paso o lugar donde entro. No pasar inadvertido me convierte en especial y peculiar.

Los años me han hecho más sabio, más carismático, más comprensivo y más hombre en todos los sentidos.

Finalmente: No soy hombre rico en bienes materiales. Mi fortuna es SER PERSONA.

Este soy yo. ¿Quiéres compartir tu vida conmigo?


Recuerdo del Deseo

Me estremece pensarlo pero... Estoy excitado. Me excita pensar en lo que pudo pasar. En lo que querrías que hubiese ocurrido. En lo que nos hubiera gustado saborear y lo que aun podemos... recuperar. Apoyaba mi cabeza en tu hombro y me perdía en el breve escote que me permitía imaginar tus pechos. Mi aliento llegaba hasta tus pezones. Se endurecían sin que tu pudieras hacer nada. Todo tu cuerpo estaba pendiente de mi. Susurraba que quería hacerte el amor, suave, casi despistadamente. Haciendo ver que no quería que me oyeras. Se que me escuchabas. Jugaba con mis manos debajo de tu falda. No hacia falta que dijeses nada. Casi no podías hablar. Lo que habías soñado en tantas ocasiones acababa siendo real. Yo sonreía. Sé que estabas excitada, perturbada, a punto de perder el control... Me situaba entre tus piernas, obligándote a subir tu falda para acabar acercándome más. Tus manos se agarraban a mi cintura y perseguían mi piel debajo de la camisa, ... curioseaban hasta adivinar mi excitación. Mi deseo. ¿Nuestra perdición? Nos acariciamos durante unos minutos. Sonreíamos y suspirábamos nerviosos, conscientes de que no era el lugar adecuado para estar como estábamos. Buscaste mi entrepierna. Adivinaste el olor de mi excitación... y tu mano siguió su camino... el mismo que siguieron tus labios, tu boca, tu lengua... el mismo camino que desde que nos vimos pedía nuestro pensamiento... No dejábamos de acariciarnos, de besarnos. Tus pechos. Mi torso casi desnudo. Mi sexo. Y tu... tu no podías hacer nada... más que estremecerte. Pedirme que parase sin querer que lo hiciera. Llamar mi atención para no perder el control... Deseo. Esa es la palabra. Solo fue deseo. Estábamos fuera de sí. Ardientes. Calientes. Descontrolados. Locos. ¡Lastima que solo se quedo en deseo! Por eso me estremezco en pensar como hubiese sido si no me hubieses pedido que me detuviera, si nos hubiésemos dejado llevar por el deseo. Seguramente ahora estaríamos recordando como fue y no como pudo haber sido…

LuCa

VeS



Ves
que ya no me necesitas
Y yo ya no te necesito
Estamos bien así
Uuuuu

Ves
Esto tenía que pasar
Aunque pasamos mucho tiempo
Mucho tiempo nos hicimos mal

Ves
que hay marcas en el corazón
Que no te dejan ver el cielo
Que te dejan ciego
Uuuu
Que te dejan ciego

Ves
Hay tanto y hay tan poco amor
Ves
No hay ganas de pedir perdón
Estamos solos
Y estamos bien así

Ves...
Estamos bien así

No Dejo de Pensar en ti




No dejo de pensar en ti
en tu boca
en tus ojos
en el sonido de tu voz
en tus gestos
en tu cuerpo
en los suspiros de tus besos
en tu modo de sonreír.


No dejo de pensar en ti
día y noche
a cada instante
a cada segundo
en mis mañanas
y en mis tardes
aun sabiendo
que eres un sueño imposible
que no eres para mi.


No dejo de pensar en ti
en querer decirte tantas cosas
que seguro me quedaría mudo
ojala pudieras ver a través de mis ojos
y sentir lo que me haces sentir
para que entiendas por que
dentro de mi
tú eres lo más hermoso del mundo.


LuCa

Liberamor

Para el amor no existe tiempo ni espacio
...el amor,

el amor es un sentimiento terrenal
el más puro...
y cuando te sientes libre junto a alguien
es porque el verdadero amor puede brotar...

...buscamos y buscamos o esperamos por el verdadero amor,
muchas veces lo tenemosen frente y no lo vemos
muchas veces esta muy lejos y debemos de esperar por el
o talvéz buscarlo un poco...
pero muchas veces creemos que esta en frente

y no es el verdadero amor...

como saber cual o quien es nuestro amor ?
como dicernir este dilema elemental
de la mayoriade seres humanos?
que aún estando en pareja muchas veces están asi...!!!
podrían haber muchas respuestas pero creo que

una de las razones debería ser la libertad...


todos somos llamados a ser felices
y cuando eres realmente libre, eres feliz...
entonces cuando estés con alguien y no te sientas libre
mejor alejatey busca tu libertad con el verdadero amor.


Buscandolo o esperandolo, que se yo.

Yo contigo me siento libre
yo contigo creo que puedo ser feliz
yo contigo quiero ser feliz
yo contigo me siento feliz
porque me siento libre...


y además, más...




LuCa

Chocolate


Te deseo, mis entrañas están

alborotadas, al ver tanta belleza,

teñida de pinceladas bronceadas y

destellos de Dios, eres linda,

eres mágica, eres impresionante,

impresióname más, toda vez,

hazme tuyo en el ocaso, y si acaso,

pruébame una vez más.


BOKNADA

Tornasol

Me gustaría que, alimentándote de las imágenes que el texto vaya ofreciendo, intercales durante el término de cada frase u oración, durante esa pausa obligada, un respiro de ojos cerrados, e imagines en la suave oscuridad de los párpados un puente de dulce arquitectura arqueada, y que te ubiques sobre él, acomodado sobre uno de los lados mirando hacia el poniente. Allí me gustaría que le agregues a tu imaginario puente varias vías desoladas de trenes que pasan por debajo, extendiéndose hacia el horizonte hecho de casitas apagadas, rodeadas de ríos de tierra seca. Desearía que le incorpores ahora un sonido como de murmullo marino, pero sabiendo que te encuentras lejos del mar, sabiendo que no es verano pero sí invierno, un invierno como todos frío, muy frío, sí. Seguidamente aguardaría a que le sumes una sensación de intimidad y maravilla a toda la supuesta escena, aun a pesar de que estés acompañada o entre un gentío ensordecedor cuando leas esto, aun a pesar de eso porque yo también lo estoy, y querría que olvides lentamente todo lo que se dice real y te comiences a perder en la creación imaginaria del cielo. Suéñate entonces un cielo diverso de colores gradual y mansamente fuertes, como de una pintura jamás alcanzable por el hombre, acaricia el azul, el rojo, el pálido blanco, la infinita variedad de unas acuarelas que dibujan bocas abiertas y ojos sin cuidado en las personas, la infinita variedad de un cielo difícil de narrar porque sobran las palabras por todas partes, por detrás de alguna leve nube que sólo se entrega para añadir mayor magnitud a la escena o bandadas de pájaros que se fugan en el arco iris del recuerdo. Y luego, siempre luego, tan solo aléjate del puente lentamente, mientras dejas que el crepúsculo se apague, se vaya convirtiendo en ceniza de la luna. Una vez hecho todo esto, si lo he narrado bien y tú eres alguien imaginativa, quizás sí, quizás te quede en la memoria la velada huella tornasolada de un atardecer tan bello como cualquiera, pero con la diferencia de que ahora yo estuve allí y tú también, a mi lado o al menos muy cerca. 

LuCa

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